Te levantaste a primera hora, como cada día. Te encantaba que te despertara el primer sol. Por eso dejabas las persianas abiertas toda la noche.

Miraste el mar desde el balcón, respirando profundamente, dejando entrar aquel suave viento dentro de ti. Te fuiste a su habitación. Recordaste que había sido difícil. Que desde que Ton se fue, te habías hundido, que pensabas que no podrías. Que eras lenta e insegura y que sola no podrías con todo. Que el niño solo tenia tres añitos.

Gracias a Gemma, pero, todo empezó a cambiar. Fuiste al curso de crecimiento emocional. Viste que podías escucharte. Entrar dentro de ti y valorar. Quererte. Encontrar tu centro y saber que sí, que la persona que llevabas dentro era alegre, decidida, capaz. Solo faltaba mirarla, escucharla.

Sonreíste. Abriste la puerta. Aquel día sí, con mucha calma y alegría.

-Buenos días, bonito! Gabriel sonrío, saltando de la cama.

-Buenos días mamá!!

 

Tu vida ahora, era bien tuya.

Mercè Hervada.

Pianista i professora de piano al IEA Oriol Martorell. Madre de 3 hijos.

 

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