Me encanta la creatividad! De hecho me di cuenta de la necesidad de ser creativa y de trabajarla cuando estaba en una empresa en la que las ideas fluían sin parar  y se respiraban las ganas de innovar por todos los sitios. Empecé a interesarme por esta competencia … una competencia que todas tenemos y que no lo sabemos. 

Lecturas, libros, incluso algún curso me llevó a pensar que podría ser una buena entrenadora de la creatividad. Para ser creativa, tienes que sacarte todos los limites, tienes que vencer patrones, menospreciar las creencias que te han marcado toda la vida … y yo de todo esto tengo una mochila llena con la que me paseo arriba y abajo. La creatividad siempre empieza con un reto. Y este era el mío. ¿Cómo trabajar y hacer trabajar la creatividad de una manera que me permitiera transformar a las personas? Y es que de tanto trabajar la creatividad para aprender sobre ella, que me di cuenta que es una capacidad, que si la guías puede cambiarte la vida.

En aquel momento pensé que había encontrado mi propósito. Me hice un mapa conceptual en el que incluso imaginé que venia un “Kit” lleno de fichas para desarrollar la creatividad. Empecé a escribir un pequeño resumen de buenas prácticas por si alguna vez, este producto, ser convertiría en realidad. Me encantaba escribir los fines de semana como seria este kit. Me imaginaba asesorando a empresas y a personas para incrementar su creatividad. Estoy hablando del 2014 … ya hace unos cuantos años. Le di unas cuantas vueltas … tenia un buen trabajo, era directiva en una gran empresa, un buen sueldo, pero no estaba realizando lo que yo pensaba que era mi destino.

 

Después de pasar por un proceso de desvinculación con una profesional (como os he dicho tenía y tengo creencias que no me dejaban avanzar), decidí dejar el proyecto que había invertido 18 años de mi vida, con el riesgo que eso me suponía. Pero alguna cosa dentro de mi me decía que lo tenia que hacer. Dejé a grandes personas y compañeras y también la gran seguridad de una nómina. Pero todo apuntaba a que ganaría ilusión y la posibilidad de soñar en un proyecto personal que tenía que empezar de cero y que me permitiera ser lo que yo había imaginado. Y es que la creatividad te obliga a tomar riesgos … no se puede ser creativa sin arriesgarse.

 

Y fue poco después que empecé a trabajar ayudando a reinventar a profesionales. Sí, reinventar utilizando la creatividad pero no en el ámbito en que nos imaginamos todos. De la misma manera que me había reinventado yo, ¿no se podían reinventar otras profesionales? Y así conocí a Monti. Estábamos pasando por procesos similares, pero yo con unos cuantos meses más de experiencia. Como ella pasaron por este proceso más de 60 personas. Algunas con más éxito que otras. Y es que cuando una aplica la creatividad, ya sea en cualquier acción o por ella misma, tiene que ser persistente. Cuantas veces nos hemos encontrado que alguien nos dice que nuestra idea no tiene sentido? O que ya se probó y no tuvo éxito? Pues esto también pasa cuando dices a tus amigos y familiares que quieres reinventarte. ¿Seguro? Pero si tienes un buen trabajo! ¿Pero ya te lo has pensado bien? Y eso? … no es fácil. Por lo tanto, creatividad lleva implícita la persistencia, la perseverancia, la lucha por tus sueños y la firme creencia en tu idea.

 

También he aprendido que quizá quería ir demasiado rápida. La creatividad no todas la entendemos igual. Un gran error es pensar que las personas creativas son las que trabajan con las manos, las que interpretan canciones o hacen música. Las personas creativas son aquellas que hacen las cosas diferentes, que provocan y que se ponen a prueba ellas mismas y esto implica paciencia.

 

Y seguro que algunas habéis pensado que la creatividad es una calidad que viene de serie y si no la tientes, no vale la pena esforzarse. Diciendo “yo no soy creativa” quedas disculpada. Y claro, cuando dices que la quieres entrenar, te comentan, como? Entrenar? Pero si yo tengo las ideas en la ducha, o cuando voy en coche … O al revés. Entrenar? Si yo no soy creativa …

 

Y claro, aquí estoy, aún haciendo mi “kit”, intentando perseverar en esta idea … y continuo firme, pensando que un día esta capacidad la trabajaremos de manera consciente i no pondremos excusas. Porque también tienes que ser valiente.

 

Mineranima es un ejemplo de reinvención, de valentía, de perseverancia, de firmeza y de creer en un sueño. Mineranima es la creatividad personificada. Es alma hecha materia.

 

Carme Sáez

 

Carme Sáez

Creadora del proyecto Thinquery

Consultoría de desarrollo de negocio

www.thinquery.com

Cocreadora de IdeaTrailLab

Proyecto para trabajar la creatividad y resolver retos de km0

www.ideatraillab.com

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