La vida es tiempo; tiempo que no espera a que nos decidamos. El tiempo nos llega vacío. Y lo llenamos; de valor o de mediocridad.

Mirenànima es invitación a la vida y al tiempo, de valor. Llenar de valor el tiempo de vida es llenarlo de ti, de tu sentido, intención y propósito. Es llenarlo con tus objetivos vitales. Es llenarlo sintiéndote exclusivamente responsable, tanto de lo que crees como de lo que desestimas; es ponerte en el centro. La protagonista.

Ser protagonista es poner tu las normas; ser secundaria es vivir según las normas de las otras personas; ser protagonista es tener a menudo el micro y la cámara enfocándote; ser secundaria es que se te vean los pies o las manos; ser protagonista es quedarse, ser secundaria es estar de pasada.

“Currarse” la vida, en definitiva, o que la vida nos curra a nosotras.

Son muchos los desamores con los que podemos tropezar a lo largo de nuestra vida y todos, vengan de donde vengan, harán temblar de alguna forma los cimientos en los que nos sustentamos. Pero los más sangrientos, los que nos pueden derribar, son aquellos que nunca no llegan a entender. El amor no necesita comprensión, cuando llega reina, se acepta sin más, forma parte de nosotras y nos fortalece con alegría y la felicidad. Es el mejor material que se puede hacer servir para construir las células y las mentes de los niños, y a partir de allí ir elevando el edificio personal, con solidez, con seguridad. En cambio cuesta mucho comprender el desamor, por esto, una vez se ha instalado a nuestro lado, como un demonio ajeno a nuestra naturaleza, le damos vueltas y vueltas en la centrifugadora de nuestro cerebro para adivinar qué es lo que ha pasado.

Piensa, siente y vive el amor desde tu profundo ser, desde la conexión contigo misma y con los demás, desde el respeto de saber que no hay nada más nutritivo para tu vida que el amor que te puedes regalar y puedes regalar a los demás.

Piensa, siente y vive la alegría de vivir, energía que te conecta con el bailar y cantar, con el reír, con el regalar y con el compartir. Permite gozar de las pequeñas cosas que son las más grandes.

Me encanta la creatividad! De hecho me di cuenta de la necesidad de ser creativa y de trabajarla cuando estaba en una empresa en la que las ideas fluían sin parar  y se respiraban las ganas de innovar por todos los sitios. Empecé a interesarme por esta competencia … una competencia que todas tenemos y que no lo sabemos. Lecturas, libros, incluso algún curso me llevó a pensar que podría ser una buena entrenadora de la creatividad. Para ser creativa, tienes que sacarte todos los limites, tienes que vencer patrones, menospreciar las creencias que te han marcado toda la vida … y yo de todo esto tengo una mochila llena con la que me paseo arriba y abajo. La creatividad siempre empieza con un reto. Y este era el mío. ¿Cómo trabajar y hacer trabajar la creatividad de una manera que me permitiera transformar a las personas? Y es que de tanto trabajar la creatividad para aprender sobre ella, que me di cuenta que es una capacidad, que si la guías puede cambiarte la vida.

Te levantaste a primera hora, como cada día. Te encantaba que te despertara el primer sol. Por eso dejabas las persianas abiertas toda la noche.

Miraste el mar desde el balcón, respirando profundamente, dejando entrar aquel suave viento dentro de ti. Te fuiste a su habitación. Recordaste que había sido difícil. Que desde que Ton se fue, te habías hundido, que pensabas que no podrías. Que eras lenta e insegura y que sola no podrías con todo. Que el niño solo tenia tres añitos.

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